Día 8 — La paz del corazón que perdona
La paz del corazón que perdona
«Había aprendido del Señor a perdonar, a rezar por los perseguidores, a abrir sacerdotalmente sus brazos para acoger a todos con una sonrisa y con cristiana comprensión.»
«En estos casi cuarenta años he visto a Mons. del Portillo arrostrar pruebas que hubieran derrumbado a cualquier otro: a menudo el Señor permitió que el Opus Dei fuese objeto de calumnias, de injustas sospechas y, a veces, de maniobras malvadas. Había aprendido de San Josemaría a perdonar, a cubrir la injusticia con la caridad. Abrazaba la Cruz, perdonaba, callaba y continuaba sirviendo, trabajando» (Card. Giovanni Cheli).
Don Álvaro «pedía a las personas de la Obra [durante una dura campaña de calumnias] que perdonaran y comprendieran; y trataba de consolarles, con buen humor, con un proverbio: Las avispas no suelen ir a comerse los frutos peores.»
Petición
Señor, concédeme la gracia de imitarte en la grandeza del perdón: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (Lc 23, 34). Que sepa comprender, disculpar, pasar por alto las palabras o actitudes indelicadas, injustas u ofensivas de los demás. Que, en esos momentos difíciles, siga el consejo de San Josemaría que el Beato Álvaro practicó de manera admirable: «Rezar, callar, trabajar, perdonar, sonreír.»
Dios mío, líbrame del rencor: de pensar, hablar o actuar movido por el resentimiento. Y, si alguna vez me doy cuenta de que esos sentimientos enturbian mi corazón, llévame a hacer una buena Confesión, para alcanzar, en ese Sacramento de la misericordia, la paz del perdón de Dios.
Ayúdame a saborear la felicidad que el Beato Álvaro expresaba con estas palabras: «Hay pocas alegrías tan grandes como la de sentir, después de una Confesión bien hecha, lo mismo que sintió el hijo pródigo: ¡el abrazo de nuestro Padre Dios que nos perdona!» (Homilía, 12-IV-1984).
Oración al Beato Álvaro
(Rezar la oración completa)