Novena de la Serenidad
Día 2 de 9

Día 2 — Paz por la oración

Paz por la oración

«Lleno de amor por el Espíritu Santo, constantemente inmerso en la oración, fortificado por la Eucaristía y por una tierna devoción a la Santísima Virgen María», podía decir que «todo es bueno, porque lo es nuestro Dios. Por lo tanto, ¡alegría, siempre!»

Infundía «confianza, seguridad, paz. No se debía esto a una mera condición humana, sino que era consecuencia de su profunda vida interior y sentido sobrenatural» (Francisco Ponz).

Sus «dotes humanas de bondad, amabilidad, serenidad, paz interior y exterior, eran la demostración tangible de la riqueza de su vida espiritual» (Card. William Braum).

Petición

Concédeme, Señor, por intercesión del Beato Álvaro, la gracia de ser un «alma de oración», que sabe tratar confiadamente con Dios de todas las cosas, a todas horas.

Que, especialmente en los momentos más difíciles de mi vida, sepa acudir al Sagrario, donde Jesús está realmente presente, para abandonar todas mis preocupaciones en su Corazón amabilísimo; y también en el Corazón Inmaculado de María, como lo solía hacer siempre el Beato Álvaro, con la seguridad de que Ella —sobre todo a través del rezo piadoso del Santo Rosario— siempre infunde paz al alma.

Ayúdame a seguir el consejo de San Pablo: No os preocupéis por nada; al contrario: en toda oración y súplica, presentad a Dios vuestras peticiones con acción de gracias. Y la paz de Dios custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Fl 4, 6-7).

Oración al Beato Álvaro

(Rezar la oración completa)

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