Día 8 — La Sangre que nos purifica
Lectura
«Estos son los que han lavado y blanqueado sus vestiduras en la Sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios» (Apocalipsis 7:14). El pecado es una triste realidad, pero gracias a Cristo podemos ser limpios. Dios nos pide arrepentimiento, conversión y reconciliación mediante los sacramentos, y luchar valientemente para no hacer las paces con el pecado.
Oración del día
Señor Jesucristo, amador de los pecadores, derrama sobre mí la abundancia de los méritos de tu Sangre, para que, con limpieza de corazón, vea siempre a Dios en todas las cosas. Amén.
Oración inicial (para todos los días)
Cristo Jesús, Cordero de Dios, que nos has salvado con tu Sangre, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te damos gracias rendidas. Por los méritos de tu Preciosísima Sangre, te pido la salvación de todos los que nos hemos lavado en ella. Concédeme la gracia especial que deseo en esta novena, si es para mayor gloria tuya y bien de mi alma. Amén.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).