Día 7 — La Sangre que nos fortalece
Lectura
«Vi el cielo abierto. El que se llama el Verbo de Dios estaba cubierto con un manto lleno de sangre» (Apocalipsis 19:12-13). Jesucristo aparece como un guerrero triunfador, empapado en su propia sangre. Ha vencido. El cielo no es para cobardes sino para los esforzados que, como Jesús, saben enfrentarse cada día en la lucha contra el mal.
Oración del día
Señor Jesucristo, que nos dijiste que el Reino de los Cielos lo arrebatan los valientes, dame el esfuerzo que necesito para ir contigo hasta el Calvario y subir desde él al Cielo. Amén.
Oración inicial (para todos los días)
Cristo Jesús, Cordero de Dios, que nos has salvado con tu Sangre, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te damos gracias rendidas. Por los méritos de tu Preciosísima Sangre, te pido la salvación de todos los que nos hemos lavado en ella. Concédeme la gracia especial que deseo en esta novena, si es para mayor gloria tuya y bien de mi alma. Amén.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).