Día 8 — Prontitud para obrar el bien
Meditación
El espíritu de dilación es la trampa más sutil del demonio: no nos invita a decir «no», sino «mañana». Mañana se convierte en jamás. San Expedito triunfó sobre este espíritu con su grito «¡Hoy!»: la gracia que hoy se ofrece, hoy debe responderse. Responder con prontitud a la inspiración divina es el secreto de los santos.
Oración del día
Oh glorioso mártir San Expedito, que triunfaste sobre el espíritu de la dilación, ayúdame a no postergar las decisiones importantes y a responder sin demora a la gracia de Dios. Que yo también pueda decir como tú: "Hoy, no mañana", y así cumplir con prontitud mis deberes cristianos. Amén.
(Hágase aquí la petición particular.)
Oración final (para todos los días)
Oh Jesucristo, protégenos hoy y siempre, pero especialmente hoy. Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti. San Expedito, mártir glorioso y patrón de las causas justas y urgentes, ruega por nosotros.
(Tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias, en honor a la Santísima Trinidad.)