Día 4 — Fátima: la visión del infierno y la llamada a la conversión
Meditación
El 13 de julio de 1917 la Virgen mostró a los pastorcitos el infierno, «a las almas de los pobres pecadores». Traspasada, pidió: «Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues muchas almas se van al infierno porque no hay quien rece y se sacrifique por ellas». La devoción al Inmaculado Corazón es respuesta a esa urgencia: reparación que ofrece nuestras pequeñas cruces por la salvación de los demás.
Oración del día
Corazón maternal de María, traspasado por la suerte de los pecadores, alcanzad que yo tome en serio la urgencia de la conversión. Moved a mi familia y a mis amigos a rezar y a ofrecer sacrificios por la salvación de muchos. Sacad almas del infierno por la intercesión de vuestro Corazón Inmaculado. Amén.
Oración al Inmaculado Corazón de María (para todos los días)
Oh María, digna Madre de Dios y tierna Madre nuestra, que apareciendo en Fátima nos habéis mostrado en vuestro Corazón un refugio segurísimo y en vuestro Rosario un arma victoriosa contra el enemigo de nuestras almas, dadme que amándoos con amor filial halle y goce aquí la vida de la gracia, y después la vida de la gloria. Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía.
(Cinco Avemarías al Inmaculado Corazón de María.)