Día 3 — Fátima: el ángel de la paz
Meditación
Antes de las apariciones de la Virgen, el Ángel de la Paz se apareció tres veces a los pastorcitos Lucía, Jacinta y Francisco (1916) y les enseñó a adorar al Santísimo Sacramento, a reparar las ofensas de los pecadores y a rezar: «Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo; os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman». Fátima comienza no con María sino con la adoración que prepara al corazón.
Oración del día
Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo; os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Amén.
Oración al Inmaculado Corazón de María (para todos los días)
Oh María, digna Madre de Dios y tierna Madre nuestra, que apareciendo en Fátima nos habéis mostrado en vuestro Corazón un refugio segurísimo y en vuestro Rosario un arma victoriosa contra el enemigo de nuestras almas, dadme que amándoos con amor filial halle y goce aquí la vida de la gracia, y después la vida de la gloria. Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía.
(Cinco Avemarías al Inmaculado Corazón de María.)