Día 6 — Dominio de la ira
Meditación
La ira y la dureza de corazón son tropiezo para el alma: ciegan la razón, rompen la caridad y abren la puerta al enemigo. San Expedito respondió al demonio con firmeza, pero a los hombres con mansedumbre. El dominio de sí mismo es la victoria más grande y la condición de toda verdadera paz.
Oración del día
Oh glorioso mártir San Expedito, por los sufrimientos y humillaciones que soportaste por amor a Dios, concédeme la gracia de librarme de la ira y la dureza de corazón, que son tropiezo para mi alma. Tú que respondiste con firmeza al enemigo, ayúdame a dominar mis impulsos y a actuar con mansedumbre. Amén.
(Hágase aquí la petición particular.)
Oración final (para todos los días)
Oh Jesucristo, protégenos hoy y siempre, pero especialmente hoy. Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti. San Expedito, mártir glorioso y patrón de las causas justas y urgentes, ruega por nosotros.
(Tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias, en honor a la Santísima Trinidad.)