Día 1 — La fe
Meditación
San Expedito, comandante romano, al oír el llamado del Señor respondió sin demora: aplastó al cuervo que le gritaba «¡Mañana!» y exclamó «¡Hoy! ¡Seré cristiano hoy!». Una fe viva no se posterga: escucha, decide y actúa. Dios nos pide una fe que mueva la voluntad y transforme la vida, no una fe que aguarda circunstancias más cómodas.
Oración del día
Oh glorioso mártir San Expedito, por la fe viva que Dios te concedió, te pido que despiertes en mi corazón la misma fe, para que crea verdaderamente en Dios y me aparte de todo pecado. Tú que escuchaste el llamado del Señor y respondiste sin demora, intercede por mí para que yo también sepa responder a la voluntad de Dios con prontitud y decisión. Amén.
(Hágase aquí la petición particular.)
Oración final (para todos los días)
Oh Jesucristo, protégenos hoy y siempre, pero especialmente hoy. Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti. San Expedito, mártir glorioso y patrón de las causas justas y urgentes, ruega por nosotros.
(Tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias, en honor a la Santísima Trinidad.)