Día 2 — Hombre de oración
Lectura
A pesar de su apretada agenda, San Cayetano pasaba hasta ocho horas diarias en oración. Su felicidad consistía en estar unido a Jesús y saborear su presencia en la Eucaristía. Nos enseña que la oración no es solo pedir a Jesús por nuestras necesidades, sino estar con Él, deleitándonos en su presencia.
Oración del día
San Cayetano, hombre de oración, enséñanos a dar prioridad a la oración en nuestra vida. Ayúdanos a saborear la presencia de Jesús y a deleitarnos en su compañía. Amén.
Oración final (para todos los días)
Oh glorioso San Cayetano, que fuisteis modelo de virtud entre los sacerdotes y que, confiando en la divina Providencia, disteis el pan de vuestra mesa a los necesitados, llevad nuestras peticiones a Jesús. Alcánzanos del Señor la gracia de usar los bienes temporales de tal modo que no perdamos los eternos de la gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).