Día 7 — Zelo por las almas
Meditación
San Benito, animado por un ardiente celo, asistió al prójimo en todas sus necesidades: instruyó a ignorantes, socorrió a pobres, curó enfermos, resucitó muertos, liberó cautivos del demonio, consoló afligidos y convirtió pecadores. Su amor al prójimo fue el reflejo de su amor a Dios.
Oración del día
¡Oh glorioso San Benito, que animado por ardiente celo asististe al prójimo en sus necesidades, curaste enfermos, resucitaste muertos y convertiste pecadores! Consígueme la gracia de amar al prójimo y de hacer con él las obras de misericordia. San Benito, ruega por nosotros.
Oración preparatoria (para todos los días)
Te saludamos con filial afecto, oh glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡Oh Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Protege de modo especial a cuantos nos ponemos bajo tu amparo. Ruega por los enfermos, los tentados, los afligidos, los pobres y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Ahora, consíguenos la gracia especial que te pedimos en esta novena.
Oración final
¡Oh glorioso San Benito, que desde el cielo eres padre piadoso para nosotros tus devotos! Tu gran poder ante Dios se reconoce hoy más que nunca gracias a la medalla que viene honrada con tu nombre. Ruega por todos los que acudimos a ti. Alcánzanos del Señor todas las gracias que nos son necesarias durante esta vida y especialmente la gracia por la cual hacemos esta novena. San Benito, ruega por nosotros.
(Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria).