Día 5 — Amor al silencio y la caridad
Meditación
San Benito amó el silencio y nunca abrió sus labios a palabras ligeras, impuras o murmuraciones. Su Regla dedica un capítulo entero al silencio, enseñando que de la abundancia del corazón habla la boca. Nos invita a guardar nuestra lengua de todo pecado y a perdonar de corazón.
Oración del día
¡Oh glorioso San Benito, que amaste el silencio y no abriste la boca jamás a palabras ligeras y murmuraciones! Alcánzame la gracia de no decir jamás palabras impuras o contra la caridad, de perdonar de corazón y de guardar mi lengua de todo pecado. San Benito, ruega por nosotros.
Oración preparatoria (para todos los días)
Te saludamos con filial afecto, oh glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡Oh Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Protege de modo especial a cuantos nos ponemos bajo tu amparo. Ruega por los enfermos, los tentados, los afligidos, los pobres y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Ahora, consíguenos la gracia especial que te pedimos en esta novena.
Oración final
¡Oh glorioso San Benito, que desde el cielo eres padre piadoso para nosotros tus devotos! Tu gran poder ante Dios se reconoce hoy más que nunca gracias a la medalla que viene honrada con tu nombre. Ruega por todos los que acudimos a ti. Alcánzanos del Señor todas las gracias que nos son necesarias durante esta vida y especialmente la gracia por la cual hacemos esta novena. San Benito, ruega por nosotros.
(Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria).