Novena a San Benito
Día 2 de 9

Día 2 — Humilde de corazón

Meditación

San Benito huyó de las alabanzas y los honores. Cuando los monjes de un monasterio cercano le pidieron que fuera su abad, aceptó, pero ellos, al encontrar su disciplina demasiado estricta, intentaron envenenarlo. Benedicto hizo la señal de la cruz sobre la copa envenenada y esta se quebró. Regresó a su cueva, prefiriendo la humildad al poder.

Oración del día

¡Oh glorioso San Benito, humilde de corazón, que supiste desdeñar las alabanzas de los hombres! Alcánzame la humildad, tú que amaste a Dios sobre todas las cosas y le entregaste sin reserva tu corazón. San Benito, ruega por nosotros.

Oración preparatoria (para todos los días)

Te saludamos con filial afecto, oh glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡Oh Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Protege de modo especial a cuantos nos ponemos bajo tu amparo. Ruega por los enfermos, los tentados, los afligidos, los pobres y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Ahora, consíguenos la gracia especial que te pedimos en esta novena.

Oración final

¡Oh glorioso San Benito, que desde el cielo eres padre piadoso para nosotros tus devotos! Tu gran poder ante Dios se reconoce hoy más que nunca gracias a la medalla que viene honrada con tu nombre. Ruega por todos los que acudimos a ti. Alcánzanos del Señor todas las gracias que nos son necesarias durante esta vida y especialmente la gracia por la cual hacemos esta novena. San Benito, ruega por nosotros.

(Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria).

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