Novena a San Benito
Día 1 de 9

Día 1 — Hombre de oración

Meditación

San Benito, desde su juventud, buscó a Dios en la soledad. Se retiró a una cueva en Subiaco donde vivió tres años en oración y penitencia, conocido solo por el monje Romano que le llevaba pan. Allí aprendió que la oración es el fundamento de toda vida espiritual. Su ejemplo nos invita a buscar momentos de silencio y recogimiento para hablar con Dios.

Oración del día

¡Oh glorioso San Benito, que desde tu infancia reconociste la vanidad del mundo y únicamente deseaste los bienes eternos! Alcánzame un vivo deseo del cielo y que recuerde que mi último fin es Dios, ordenando hacia Él toda mi vida. San Benito, ruega por nosotros.

Oración preparatoria (para todos los días)

Te saludamos con filial afecto, oh glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡Oh Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Protege de modo especial a cuantos nos ponemos bajo tu amparo. Ruega por los enfermos, los tentados, los afligidos, los pobres y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Ahora, consíguenos la gracia especial que te pedimos en esta novena.

Oración final

¡Oh glorioso San Benito, que desde el cielo eres padre piadoso para nosotros tus devotos! Tu gran poder ante Dios se reconoce hoy más que nunca gracias a la medalla que viene honrada con tu nombre. Ruega por todos los que acudimos a ti. Alcánzanos del Señor todas las gracias que nos son necesarias durante esta vida y especialmente la gracia por la cual hacemos esta novena. San Benito, ruega por nosotros.

(Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria).

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