Día 8 — La pureza
Palabras del Padre Pío
«Si me fuera posible, querría conseguir de Dios una sola cosa: no dejarme ir al Paraíso hasta que el último de mis hijos, la última de las personas que me han sido confiadas, haya entrado antes que yo».
Meditación
La pureza es algo con lo que nacemos, pero a medida que tomamos conciencia, por la influencia del mundo, la vamos perdiendo. Es necesario ser puros de mente y cuerpo para ser puros de alma. Exige entrenamiento diario de la voluntad, disciplina interior y asiduo recurso a Dios en la oración. «Felices los limpios de corazón, porque verán a Dios» (Mateo 5,8). El corazón limpio es abierto y humilde; el impuro, presuntuoso y cerrado, lleno de sí mismo, incapaz de acoger la verdad.
Oración del día
¡Oh tierno hijo de la más tierna de las Madres! Tu Madrecita tantas veces te asistió en el camino terrenal y siempre te acompañó al altar para la celebración de la Santa Misa; haz que también nosotros, con el rezo del Rosario, honremos a la Virgen Santísima para, como tú, contemplarla un día en el Paraíso. ¡Oh Señor, a imitación de San Pío de Pietrelcina, enciende nuestro corazón de amor por Ti! Amén.
Oración a San Pío de Pietrelcina (para todos los días)
Amadísimo Santo Padre Pío de Pietrelcina, tú que llevaste sobre tu cuerpo los estigmas de Nuestro Dios Jesucristo; tú que también llevaste la cruz por todos nosotros, soportando los sufrimientos físicos y morales que flagelaban continuamente tu alma y tu cuerpo en un doloroso martirio: te rogamos intercedas ante Dios todopoderoso para que cada uno de nosotros sepa aceptar las pequeñas y grandes cruces de la vida, transformando cada sufrimiento en un seguro vínculo que nos une a la vida eterna.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria.)