Novena al Padre Pio
Día 5 de 9

Día 5 — La prudencia

Palabras del Padre Pío

«Oh Señor, Padre Jesucristo; te suplico viertas sobre mí todos los castigos que son para los pecadores y las almas benditas del purgatorio; multiplica sobre mí los sufrimientos con que conviertes y salvas a los pecadores».

Meditación

La prudencia es una de las cuatro virtudes cardinales: discernir lo bueno y lo malo para seguir lo uno y huir de lo otro. Es sinónimo de cautela y moderación, motor del buen cristiano: quien la ejerce sabe acallar su lengua, sus malos pensamientos y evitar las malas obras. El Padre Pío fue una escuela viva de prudencia. Decía: «La prudencia tiene ojos. El amor piernas. El amor querría correr hacia Dios, pero su impulso es ciego, y tropezaría de no estar dirigido por los ojos de la prudencia».

Oración del día

¡Oh primer sacerdote estigmatizado, que por tantos años fuiste la imagen viviente del Crucificado, enséñanos el amor a la Cruz, haz que sepamos superar la prueba cotidiana y réparar, como el Cirineo, tantas ingratitudes que se cometen contra Dios! ¡Oh Señor, a imitación de San Pío de Pietrelcina, enciende nuestro corazón de amor por Ti! Amén.

Oración a San Pío de Pietrelcina (para todos los días)

Amadísimo Santo Padre Pío de Pietrelcina, tú que llevaste sobre tu cuerpo los estigmas de Nuestro Dios Jesucristo; tú que también llevaste la cruz por todos nosotros, soportando los sufrimientos físicos y morales que flagelaban continuamente tu alma y tu cuerpo en un doloroso martirio: te rogamos intercedas ante Dios todopoderoso para que cada uno de nosotros sepa aceptar las pequeñas y grandes cruces de la vida, transformando cada sufrimiento en un seguro vínculo que nos une a la vida eterna.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria.)

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