Día 4 — La castidad
Palabras del Padre Pío
«Invoca a tu Ángel de la Guarda, que te iluminará y te conducirá. Dios te lo ha dado por este motivo. Por tanto, válete de él».
Meditación
La castidad es la virtud que conserva la pureza de mente y cuerpo necesarias para cultivar un alma limpia, como la de un niño pequeño. Es uno de los votos del Padre Pío al entrar en la vida religiosa, cumplido fielmente junto a la pobreza y la obediencia, representados en los tres nudos de su cordón capuchino. Es, además, una virtud angélica: por eso el Santo nos remite al propio Ángel Custodio como guía y defensa.
Oración del día
¡Oh guía y maestro de tantas almas, que durante la vida terrena tuviste siempre el cuidado de conducir las almas hacia Dios, indícanos ahora el camino de la santidad, ayudándonos a cumplir la voluntad de Dios! ¡Oh Señor, a imitación de San Pío de Pietrelcina, enciende nuestro corazón de amor por Ti! Amén.
Oración a San Pío de Pietrelcina (para todos los días)
Amadísimo Santo Padre Pío de Pietrelcina, tú que llevaste sobre tu cuerpo los estigmas de Nuestro Dios Jesucristo; tú que también llevaste la cruz por todos nosotros, soportando los sufrimientos físicos y morales que flagelaban continuamente tu alma y tu cuerpo en un doloroso martirio: te rogamos intercedas ante Dios todopoderoso para que cada uno de nosotros sepa aceptar las pequeñas y grandes cruces de la vida, transformando cada sufrimiento en un seguro vínculo que nos une a la vida eterna.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria.)