Novena al Padre Pio
Día 2 de 9

Día 2 — La santidad

Palabras del Padre Pío

«Ánimo y no temas la ira de Lucifer. Recordad siempre que es una buena señal cuando el enemigo se agita y ruge a vuestro alrededor, ya que esto demuestra que él no está dentro de ti».

Meditación

La santidad es un llamado para todos. Por el solo hecho de haber nacido y ser hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza, tenemos la invitación amorosa a imitarlo. «Es imposible que Dios inspire deseos irrealizables», decía Santa Teresita: desde nuestra pequeñez podemos ser santos si lo deseamos ardientemente y trabajamos lo suficiente. A este llamado obedeció con su «sí» pleno el Padre Pío, y nos invita a responder como él.

Oración del día

¡Oh hijo humildísimo del Pobre de Asís, a quien el Señor hizo rico con tantos dones, y nunca te consideraste superior a los demás, enséñanos a vivir también en la humildad, para ser un día exaltados en la Santísima Trinidad! ¡Oh Señor, a imitación de San Pío de Pietrelcina, enciende nuestro corazón de amor por Ti! Amén.

Oración a San Pío de Pietrelcina (para todos los días)

Amadísimo Santo Padre Pío de Pietrelcina, tú que llevaste sobre tu cuerpo los estigmas de Nuestro Dios Jesucristo; tú que también llevaste la cruz por todos nosotros, soportando los sufrimientos físicos y morales que flagelaban continuamente tu alma y tu cuerpo en un doloroso martirio: te rogamos intercedas ante Dios todopoderoso para que cada uno de nosotros sepa aceptar las pequeñas y grandes cruces de la vida, transformando cada sufrimiento en un seguro vínculo que nos une a la vida eterna.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria.)

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