Día 9 — El triunfo del Corazón Inmaculado y la consagración
Meditación
Llegamos al último día caminando con María. Consagrarse al Inmaculado Corazón es entregarse a Jesús por María: como Ella, decir «hágase en mí según tu palabra» y dejar que el Espíritu forme a Cristo en nosotros. El Corazón que triunfará al final nos ha llamado a colaborar ya, con auténtica vida de gracia, oración y reparación. «No se pierdan las almas que recurran a ti», repetía la Virgen a Sor Lucía: vayamos a sus pies, vivamos como hijos.
Oración del día
Santísimo Corazón Inmaculado de María, os consagro hoy este día, mi vida, mi familia y mi muerte. Tomad todo lo mio y ofrecedlo a vuestro Hijo, y concededme vivir como vuestro hijo fiel. Y al fin de esta novena, concededme la gracia particular que confiadamente os he pedido, si fuere del agrado de Dios. Amén.
Oración al Inmaculado Corazón de María (para todos los días)
Oh María, digna Madre de Dios y tierna Madre nuestra, que apareciendo en Fátima nos habéis mostrado en vuestro Corazón un refugio segurísimo y en vuestro Rosario un arma victoriosa contra el enemigo de nuestras almas, dadme que amándoos con amor filial halle y goce aquí la vida de la gracia, y después la vida de la gloria. Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía.
(Cinco Avemarías al Inmaculado Corazón de María.)