Día 9 — Ven, Espíritu Santo, llena los corazones
Antífona
¡Ven, Santo Espíritu, en tus siete dones, desciende sobre los que siempre te confiesan y te adoran! Dales el consuelo en la muerte, dales la vida contigo en las alturas, dales los gozos que no tienen fin. Amén.
Meditación: la efusión del Espíritu Santo
Sólo una cosa es importante: la salvación eterna. Por lo tanto, sólo una cosa hay que temer: el pecado. El pecado es el resultado de la ignorancia, la debilidad y la indiferencia. El Espíritu Santo es el Espíritu de Luz, de Fuerza y de Amor. Con sus siete dones ilumina la mente, fortalece la voluntad e inflama el corazón con el amor de Dios. Para asegurarnos la salvación debemos invocar al Divino Espíritu diariamente, porque «el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros» (Rom 8,26).
Oración por los siete dones
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Oh Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los corazones de tus fieles, concédenos que, guiados por el mismo Espíritu, disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial.
Ven, Espíritu Santo, por el don de Sabiduría, enséñanos a apreciar los bienes del cielo y muéstranos los medios para alcanzarlos. / Ven, Espíritu Santo, por el don de Entendimiento, ilumina nuestras mentes respecto a los misterios de la salvación. / Ven, Espíritu Santo, por el don de Consejo, inclina nuestros corazones a actuar con rectitud y justicia. / Ven, Espíritu Santo, por el don de Fortaleza, fortalécenos con tu gracia contra los enemigos de nuestra alma. / Ven, Espíritu Santo, por el don de Ciencia, enséñanos a vivir entre las cosas terrenas sin perder las eternas. / Ven, Espíritu Santo, por el don de Piedad, inspíranos a vivir sobria, justa y piadosamente en esta vida, para alcanzar el cielo en la otra. / Ven, Espíritu Santo, por el don de Temor de Dios, hiere nuestros cuerpos con tu temor para así trabajar por la salvación de nuestras almas.
Te pedimos, Señor, que según la promesa de tu Hijo, el Espíritu Santo nos lleve al conocimiento pleno de toda la verdad revelada. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Acto de consagración al Espíritu Santo (para todos los días)
Recibid, ¡oh Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.
¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús.
Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).