Novena al Espíritu Santo
Día 4 de 9

Día 4 — El don de Fortaleza

Antífona

Tú, en la fatiga dulce alivio, refresco placentero en el calor, solaz en medio de la miseria.

Meditación sobre el don de Fortaleza

Por el don de Fortaleza el alma se fortalece ante el miedo natural y soporta hasta el final el desempeño de una obligación. La fortaleza le imparte a la voluntad un impulso y energía que la mueve a llevar a cabo, sin dudarlo, las tareas más arduas, a enfrentar los peligros, a estar por encima del respeto humano, y a soportar sin quejarse el lento martirio de la tribulación aun de toda una vida. «El que persevere hasta el fin, ese se salvará» (Mt 24,13).

Oración al Espíritu Santo

Ven, oh Espíritu de Fortaleza, alza mi alma en tiempo de turbación y adversidad, sostén mis esfuerzos de santidad, fortalezca mi debilidad, dame valor contra todos los asaltos de mis enemigos, que nunca sea yo confundido y me separe de Ti, oh mi Dios y mi máximo Bien. Amén.

Acto de consagración al Espíritu Santo (para todos los días)

Recibid, ¡oh Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el amor de mi Corazón.

Me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.

¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús.

Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

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