Día 6 — La fidelidad de María
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial para todos los días
Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen preparaste una digna morada para tu Hijo, te suplicamos que, ya que la preservaste de toda mancha en previsión de la muerte de tu Hijo, nos concedas también a nosotros, por su intercesión, alcanzar la pureza que nos lleve a tu presencia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración del día
Dios te salve, María, Virgen fiel: Tú que permaneciste siempre fiel a la voluntad de Dios, desde tu Inmaculada Concepción hasta tu Asunción a los cielos, alcánzanos por tu intercesión la gracia de la perseverancia final.
Lectura bíblica
«Dichoso el que persevera hasta el fin» (Santiago 1, 12).
Meditación
La Inmaculada Concepción no fue un privilegio pasivo. María correspondió con fidelidad a la gracia que había recibido. Su vida entera fue un «sí» constante a la voluntad de Dios. Que su fidelidad nos anime a perseverar en el camino de la santidad.
Plegaria
Aquí se hace la petición particular que se desea alcanzar.
Oración final para todos los días
Oh Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, por la gracia singular de tu Concepción Inmaculada, alcánzanos la gracia de imitar tu pureza y tu fidelidad a Dios. Que, como tú, sepamos decir siempre «sí» a la voluntad del Padre. Amén.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria, tres veces cada una).
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.