Día 5 — La victoria sobre el pecado
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial para todos los días
Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen preparaste una digna morada para tu Hijo, te suplicamos que, ya que la preservaste de toda mancha en previsión de la muerte de tu Hijo, nos concedas también a nosotros, por su intercesión, alcanzar la pureza que nos lleve a tu presencia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración del día
Dios te salve, María, la que aplastó la cabeza de la serpiente: Tú fuiste preservada de toda mancha de pecado desde el primer instante de tu concepción. Concédenos por tu intercesión la gracia de vencer las tentaciones y de vivir siempre en gracia de Dios.
Lectura bíblica
«Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; ella te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón» (Génesis 3, 15).
Meditación
La Inmaculada Concepción es la primera victoria sobre el pecado original. En María, la promesa del Génesis se cumple de modo eminente: ella es la Mujer que aplasta la cabeza de la serpiente. Su pureza nos anima a luchar contra el pecado con la confianza de que, con la gracia de Dios, podemos vencer.
Plegaria
Aquí se hace la petición particular que se desea alcanzar.
Oración final para todos los días
Oh Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, por la gracia singular de tu Concepción Inmaculada, alcánzanos la gracia de imitar tu pureza y tu fidelidad a Dios. Que, como tú, sepamos decir siempre «sí» a la voluntad del Padre. Amén.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria, tres veces cada una).
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.