Día 1 — La elección desde la eternidad
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial para todos los días
Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen preparaste una digna morada para tu Hijo, te suplicamos que, ya que la preservaste de toda mancha en previsión de la muerte de tu Hijo, nos concedas también a nosotros, por su intercesión, alcanzar la pureza que nos lleve a tu presencia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración del día
Dios te salve, María, Hija de Dios Padre: Virgen concebida sin mancha, te damos gracias por habernos elegido para ser tus hijos en la tierra. Que por tu intercesión alcancemos el perdón de nuestros pecados y la gracia de una vida pura.
Lectura bíblica
«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en Cristo antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia por el amor» (Efesios 1, 3-4).
Meditación
Así como Dios eligió a María antes de la creación para ser la Madre de su Hijo, y la preservó de toda mancha de pecado, también nos ha elegido a nosotros para ser santos e irreprochables en su presencia. La pureza de María nos anima a buscar la santidad en nuestra vida diaria.
Plegaria
Aquí se hace la petición particular que se desea alcanzar.
Oración final para todos los días
Oh Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, por la gracia singular de tu Concepción Inmaculada, alcánzanos la gracia de imitar tu pureza y tu fidelidad a Dios. Que, como tú, sepamos decir siempre «sí» a la voluntad del Padre. Amén.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria, tres veces cada una).
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.