Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas justificado cuando hables, y claro cuando juzgues. He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír alegría y gozo, y se alegrarán los huesos que has quebrantado. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme, y dáme alegría y alborozo; y los huesos que has quebrantado se regocijarán. Sacrificio a Dios es el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmo 51 (RVR1960)
Señor, por tu gran misericordia borra mis rebeliones. Lávame, seré más blanco que la nieve. Crea en mí corazón limpio. Amén.
Significado
Penitencia atribuida a David tras la corrección de Natán por Betsabé (2 Sam 12). El Talmud Bavli (Avodá Zará 4b-5a) lo considera "el salmo del arrepentido por excelencia". Rashi interpreta "purifícame con hisopo" como referencia a los rituales de purificación del leproso y del cadáver (Números 19). El versículo 11 —"cerca en mí un corazón limpio"— se utiliza en los Selijot de Elul y los diez días de penitencia. Shulján Aruj OJ 623 lo prescribe en el rezo de Yom Kipur. Variante universal; recitación universal.
Cuándo Rezarla
En Selijot, durante los diez días de Teshuvá, Yom Kipur, después de una caída moral.
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