Judaísmo

Salmo 24 — Las puertas eternas

Entrada al santuario

De el Señor es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos. ¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. Recibirá bendición del Señor, y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que le buscan. Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotros, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? El Señor el fuerte y valiente, el Señor valiente en batalla. ¿Quién es este Rey de gloria? El Señor de los ejércitos, él es el Rey de gloria. Salmo 24 (RVR1960)

Señor, que mis manos sean limpias y mi corazón puro, para que tu gloria entre por las puertas eternas de mi vida. Amén.

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Significado

Atribuido a David, asociado con la entrada del Arca a Jerusalén (2 Sam 6). El Talmud Bavli (Shabat 118a) prescribe recitarlo los domingos y jueves como introducción a la semana. Rashi interpreta "las puertas eternas" como las puertas del Templo que se elevan para recibir al Rey. Shulján Aruj OJ 132 lo recita al abrir el Arca en sinagoga. "¿Quién subirá al monte del Señor?" (v. 3) se usa como pregunta de admisión al Beit HaMidrash (Talmud Bavli, Jagigá 16b). Recitación universal.

Cuándo Rezarla

Al sacar la Torá del Arca, en Musaf de festividades, al despertar.

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