Padre de toda consolación, hoy te traigo a los necesitados.
A los hambrientos, dales pan. A los sedientos, dales agua. A los desnudos, dales vestido. A los enfermos, dales salud. A los prisioneros, dales libertad. A los extranjeros, dales hogar.
Recuerda a las viudas, a los huérfanos, a los migrantes. Levanta ojos a tu iglesia para que vea, manos para que sirvan, bolsas para que compartan. Que demos con misericordia, no con paternalismo. Que escuchemos antes de solucionar.
Recibe, Padre, las lágrimas escondidas de quien ruega en secreto: el padre que no llega a fin de mes, la esposa que aguanta en silencio, el adolescente que se pregunta si vale la pena vivir.
Conviértenos a todos en tus manos extendidas. Que tu nombre sea bendito por los siglos.
En el nombre de Jesús, Amén.
"Porque tuve hambre, y me disteis de comer; fui forastero, y me acogisteis." — Mateo 25:35 (RVR1960)
Significado
Oración evangélica de intercesión por los necesitados de toda clase. Recupera el texto de Mateo 25:35-36.
Cuándo Rezarla
En oración dominical, en campañas diaconales, en cenas comunitarias.
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