Padre celestial, tus hijos son los que me diste, y te los devuelvo cada día en oración.
Cómo alegrías, cómo preocupaciones. Cuando duermen, cuando crecen, cuando se alejan, cuando vuelven. Mi corazón de padre/madre te los presenta noche y mañana, sabiendo que tú los amas más que yo.
Sé tú su Pastor desde la infancia, su Defensor ante el mal, su Sabiduría en los estudios, su Guía en las decisiones. Líbralos del mal que intenta robarles la inocencia; protégelos de las doctrinas del mundo que contradicen tu verdad.
Sálvalos por tu gracia, no por mis esfuerzos. Que ellos no vivan de mi religión prestada, sino que cada uno encuentre el rostro de Cristo para sí, y aprendan a cantar sus misericordias toda la vida.
En el nombre de Jesús, Amén.
"Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él." — Proverbios 22:6 (RVR1960)
Significado
Oración evangélica por los hijos, en línea con la promesa de Proverbios 22:6. Confía los hijos a la gracia de Dios sin delegarles a ellos toda la responsabilidad.
Cuándo Rezarla
Al acostarles, en sus cumpleaños, antes de un examen o cambio.
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