Mas tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham, mi amigo.
Porque te tomé de los confines de la tierra, y de sus lejanos países te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Isaías 41:8-10 — RVR1960
Padre de Abraham, mi Dios, no me tomaste de las cercanías, sino de los confines. Cuando me sentía lejos y olvidado, tú me llamaste y me dijiste: "Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché."
Por eso no temeré, porque tú estás conmigo. No desmayaré, porque tú eres mi Dios que me esfuerza. Ayúdame siempre, susténtame con la diestra de tu justicia. Cuando lleguen los que se Levantan contra mí, confunde sus designios; recuérdame que todo hombre que contiende contigo, contiende contendrá conmigo también. En el nombre de Jesús, Amén.
Significado
Isaías 41:8-10 es uno de los "cantos del Siervo" del profeta. Para la tradición protestante, recupera la identidad del creyente como "escogido" y "amigo de Dios" como Abraham.
Cuándo Rezarla
En desánimo, en sensación de abandono, ante una decisión temeraria.
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