Espiritismo

Plegaria del Náufrago

Torna tu vista, Dios mío, hacia esta infeliz criatura; no me des sepultura entre las olas del mar.

Dame la fuerza y valor para salvar el abismo; dame gracia por lo mismo que es tan grande tu bondad.

Si yo, cual frágil barquilla, por mi soberbia halagado, el mar humano he cruzado tan sólo tras el placer, déjame, Señor, que vuelva a pisar el continente, haciendo voto ferviente de ser cristiano con fe.

Si yo, con mi torpe falta, me he mecido entre la bruma desafiando la espuma que levanta el temporal, te ofrezco que en adelante no tendré el atrevimiento de ensordecer el lamento de aquel que sufre en el mal.

Y si, siguiendo mi rumbo, he tenido hasta el descaro de burlarme de aquel faro que puerto me designó, yo te prometo, Dios mío, no burlarme de esa luz que brilla sobre la cruz por el hijo de tu amor.

¡Oh! Tú, Padre de mi alma, que escuchas al afligido y me ves arrepentido de lo que mi vida fue, sálvame, Dios mío, sálvame, y dame, antes que dé cuenta, para que me arrepienta, el tiempo preciso. Amén.

Voz de audioVelocidad
Descargar PDFMás para Protección

Cuándo Rezarla

En momentos de angustia, peligro o desesperanza.

Sé el primero en valorar esta oración

Testimonios

Aún no hay testimonios. Comparte tu experiencia.

Comparte tu testimonio

Será revisado antes de publicarse.