Espíritu benévolo que Dios, en su infinita misericordia, ha permitido que me acompañe en este viaje terrenal, sé mi guía en el penoso camino de la vida; devuélveme la fuerza cuando flaquee, sosténme cuando vacile, levántame cuando caiga. No tomes en cuenta mis faltas a causa de mi debilidad; sé indulgente y bondadoso para conmigo, como yo lo sería con un hermano más débil. Aleja de mí, mi buen Espíritu protector, los pensamientos malos que pudieran inducirme al mal; ilumíname con tu luz, fortifica mi conciencia, dame valor en las pruebas y resignación en las aflicciones. Que mi pensamiento esté siempre vuelto hacia Dios. Estoy convencido de que mereces toda mi confianza, así como tienes todo mi reconocimiento. Vela por mí, Espíritu protector, como yo trataré de velar y de hacer el bien a los que Dios me confíe. Así sea.
VozVelocidad
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