Día 8 — La gruta es mi cielo
Meditación
Bernardita dijo: «La gruta era mi cielo.» En aquel lugar sencillo, la Virgen se manifestó como Madre y Reina. La gruta de Massabielle nos recuerda que Dios se revela en lo humilde, en lo pequeño, en lo que el mundo desprecia. Allí donde parece que no hay más que piedra, Dios hace brotar agua viva.
Oración del día
Oh Inmaculada Madre de Dios, desde el mismo cielo viniste a aparecerte a la pequeña Bernardita en la áspera gruta. Como ella se arrodilló a tus pies, nos arrodillamos hoy ante ti para pedirte que, en tu misericordia, supliques a tu Hijo que nos conceda el favor que te pedimos. Amén.
Oración inicial (para todos los días)
Bendita seas, oh Virgen Purísima, por haberte dignado manifestarte, radiante de vida, dulzura y belleza, en la Gruta de Lourdes, diciendo a Santa Bernardita: «Soy la Inmaculada Concepción». Oh Virgen Inmaculada, Madre de misericordia, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consuelo de los afligidos, conoces nuestras necesidades; dígnate dirigirnos una mirada de misericordia. Venimos con inmensa confianza a implorar tu maternal intercesión. Obtén para nosotros, oh Madre amorosa, el cumplimiento de nuestra petición. Amén.
(Tres Avemarías y un Gloria).