Día 4 — Pureza celestial
Meditación
Santa Teresita fue un alma de pureza angélica. Desde pequeña, su corazón fue preservado del pecado y adornado con la virtud de la pureza como los lirios del valle. Ella nos enseña que la pureza de corazón nos permite ver a Dios en todas las cosas y mantener nuestra mirada fija en Él.
Oración del día
¡Florecita de Jesús! Por la celestial pureza que adornó tu corazón cual los lirios de los valles, alcánzame, azucena del Carmelo, la pureza en pensamientos, palabras y obras. Defiéndeme en la tentación y cubre con las azucenas de tu pureza la fealdad de este pobre corazón mío. Amén.
Oración para todos los días
¡Santa Teresita! Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La cruz de la vida me pesa mucho, y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecita de Jesús! Envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de cielo y una mirada de tus hermosos ojos. ¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita, dadme fuerza para cumplir exactamente con mi deber y concededme la gracia que en esta novena le pido. Amén.
Oración final
¡Oh santita sin igual! Enséñanos el «caminito» de tu infancia espiritual. ¡Gloriosa santita mía! Espero confiadamente me alcanzarás de Dios la gracia especial que en esta novena te pido. Yo, en cambio, prometo imitar, con todas mis fuerzas, tus heroicos ejemplos. En tanto, quiero, cual tú, oh Florecita de Jesús, deshojar en la tierra las flores de mis caricias a los pies del Amor de los Amores.