Día 1 — El volcán de amores
Meditación
Santa Teresita desde muy niña sintió un ardiente deseo de amar a Dios con todo su corazón. Su alma era un volcán de amores que la consumía en ansias de santidad. A los quince años ingresó al Carmelo de Lisieux, donde vivió escondida y entregada al amor misericordioso de Dios. Nos enseña que el amor es el camino más corto hacia la santidad.
Oración del día
¡Florecita de Jesús! Por aquel volcán de amores que inflamó tu corazón, cuyos divinos ardimientos fueron el dulce martirio que consumió tu vida, haz que también yo a solo Dios entregue totalmente mi corazón con todas sus esperanzas, para que le transforme y le salve. Amén.
Oración para todos los días
¡Santa Teresita! Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La cruz de la vida me pesa mucho, y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecita de Jesús! Envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de cielo y una mirada de tus hermosos ojos. ¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita, dadme fuerza para cumplir exactamente con mi deber y concededme la gracia que en esta novena le pido. Amén.
Oración final
¡Oh santita sin igual! Enséñanos el «caminito» de tu infancia espiritual. ¡Gloriosa santita mía! Espero confiadamente me alcanzarás de Dios la gracia especial que en esta novena te pido. Yo, en cambio, prometo imitar, con todas mis fuerzas, tus heroicos ejemplos. En tanto, quiero, cual tú, oh Florecita de Jesús, deshojar en la tierra las flores de mis caricias a los pies del Amor de los Amores.