Día 7 — El martirio del Corazón
Meditación
Simeón profetizó a María: «Una espada traspasará tu propia alma» (Lucas 2,35). El Corazón Inmaculado fue traspasado junto a la cruz: cada ofensa a Jesús es espina en el Corazón de la Madre. La cooperación de María con la redención es, según la doctrina de la Iglesia, única pero subordinada a Cristo. Honrar su Corazón es honrar el Corazón mismo de Jesús, pues un mismo amor late en ambos.
Oración del día
Corazón Inmaculado, traspasado por la espada del dolor en la cruz de vuestro Hijo, haced que mi corazón sea herido de amor por Jesús y de compasión por su Madre. Que ningún sufrimiento me aparte de estar junto a la cruz, como Ella. Amén.
Oración al Inmaculado Corazón de María (para todos los días)
Oh María, digna Madre de Dios y tierna Madre nuestra, que apareciendo en Fátima nos habéis mostrado en vuestro Corazón un refugio segurísimo y en vuestro Rosario un arma victoriosa contra el enemigo de nuestras almas, dadme que amándoos con amor filial halle y goce aquí la vida de la gracia, y después la vida de la gloria. Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía.
(Cinco Avemarías al Inmaculado Corazón de María.)