Protestantismo

Juan Calvino: biografía del reformador de Ginebra

· 8 min de lectura

Una biografía condensada del teólogo francés que vivió y reformó Ginebra en el siglo XVI.

Vida

Juan Calvino (1509-1564), francés de Noyon, estudió derecho y humanidades. Tras una experiencia de conversión hacia la Reforma (descrita brevemente en su prefacio al comentario de los Salmos), rompió con la Iglesia de Roma. En 1536 publicó la Institución de la Religión Cristiana, libro fundamental de la teología reformada.

Ginebra

Calvino llegó a Ginebra en 1536 invitado por Guillaume Farel. Tras conflicto político, fue expulsado en 1538 y regresó en 1541. Allí embarcó un proyecto de iglesia y ciudad reformadas que se hizo referencia mundial. Predicaba varias veces por semana, comentando libros bíblicos versículo a versículo.

La Institución

La Institución de la Religión Cristiana es uno de los tratados teológicos más influyentes de la historia. Su énfasis central:

  • La soberanía absoluta de Dios en todas las áreas: salvación, cosmos, historia.
  • La justificación por la fe.
  • La virtud de la ley de Dios como guía para la vida cristiana (tercer uso de la ley).
  • La doctrina de la predestinación: Dios elige y sostiene a los suyos desde antes de la fundación del mundo.

El caso Servet

Miguel Servet, médico español hereje por la doctrina trinitaria, fue quemado en Ginebra en 1553 con aprobación de Calvino. Este episodio, hoy juzgado con horror, era común en la época. La Reforma lo lamenta sin pretender maquillaje.

Legado

  • La tradición reformada (presbiteriana, congregacional, hugonote, puritana) tiene en Calvino su patriarca intelectual.
  • La Institución sigue siendo lectura obligada en seminarios de todo el mundo.
  • Su liturgia y catecismos marcaron el culto reformado hasta hoy.
  • La doctrina de la vocación: todo trabajo honesto es servicio a Dios.

Conclusión

Calvino fue menos fogoso que Lutero, pero más sistemático. No escribió para entretener; escribió para que la iglesia de su tiempo restaurara la adoración bíblica. Su firma estaba en sus libros. Su epitafio, modesto como él, dice solo: "JC". Hoy, Ginebra es otra ciudad; la Institución sigue siendo el libro que recuerda a la iglesia que Dios es soberano.

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