Protestantismo

Charles Spurgeon: el príncipe de los predicadores

· 8 min de lectura

Una biografía del pastor bautista inglés del siglo XIX, su prédica, sus luchas y su legado perdurable.

Vida

Charles Haddon Spurgeon (1834-1892) nació en Kelvedon, Essex, Inglaterra. Nieto e hijo de pastores no conformistas, experimentó su conversión a los 15 años en una capilla metodista de Colchester, oyendo un sermón sobre Isaías 45:22: "Mirad a mí, y sed salvos, todos los confines de la tierra."

Londres

En 1854, con 19 años, fue llamado al púlpito de New Park Street Chapel en Londres. La congregación creció y pronto construyó el Metropolitan Tabernacle, con capacidad para 6.000 personas. Spurgeon predicaba cada domingo a miles sin amplificador ni redes sociales.

El príncipe de los predicadores

Spurgeon predicaba libros completos de la Biblia, anclando cada sermón en la Escritura. Publicaba un sermón por semana distribuido en millones de copias en todo el mundo de habla inglesa. Fundó un orfelinato, una escuela para pastores (Pastors' College), y escribió extensivamente.

Luchas

  • Salud: Sufría de gota, reumatismo y depresión. Escribió a sus pastores: "Si descender al infierno fuera el único modo, no os extrañe que estos bramidos."
  • Controversia del Downgrade (1887): Spurgeon advirtió de la descomposición doctrinal de las iglesias bautistas británicas. Sufrió ostracismo por esto. Su valentía sigue siendo homenajeada por los reformados y bautistas conservadores.
  • Esposa inválida: Susana Spurgeon estuvo inválida gran parte de su vida. Charles cuidó de ella, predicó y escribió con ella mirando al cielo.

Legado

  • Más de 3.500 sermones publicados.
  • Libros como The Treasury of David (comentario sobre Salmos) y Morning and Evening (devocional diario) siguen marcando a creyentes hoy.
  • Se le considera el "príncipe de los predicadores".
  • Inspiró la fundación de universidades, seminarios, misiones.

Conclusión

Spurgeon vivió sin maquillaje. Combinó la ortodoxia reformada con la pasión evangélica, el humor con la gravedad del evangelio, la depresión con la fidelidad. Aun hoy, el gran predicador de Londres, sin estar ahí, sigue predicando.

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